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Seguro que en ocasiones cuando has salido de la piscina o del mar has pensado: “no me secaré la piel así me broncearé más”.

Lo que muy probablemente no sabías es que esas pequeñas gotas de agua que quedan en el cuerpo actúan como pequeñas lupas que intensifican los rayos del sol.

Este efecto se agrava mucho más en las horas de más intensidad en las que la gente acostumbra a bañarse y tomar el sol de manera repetida.

Dejar la piel mojada no significa que te vayas a poner más morena porque el sol sea más intenso, sino que tu piel va a sufrir más.

Por eso, hay que secarse bien el agua antes de tomar el sol.

Y después, hidratar la piel con una leche corporal regeneradora que aporte las vitamina necesarias para mantenerla saludable y con un bonito bronceado natural.

¿A que ahora no dejarás tu piel mojada?

 

Dra. Montserrat Pérez  – Dermatóloga (Nº col 10630)

 Clínica Dermatológica de Moragas - Carelia Petits