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La piel en primavera

La primavera y la piel atópica

Llegó la primavera!!! Y como todos los años, esta primavera estarán “de moda” las alergias. Si bien las asociamos generalmente con problemas respiratorios, no es de extrañar la afectación cutánea en personas que tengan una piel sensible.

En primavera se incrementa el número de casos de alergias en la piel porque predominan los aeroalérgenos que pueden exacerbar cuadros de dermatitis. El aire se llena de sustancias extrañas para nuestro sistema detector inmunológico como el polvo, polen, pelos, plumas, parásitos de animales, insectos y otros tóxicos como productos químicos, además de la polución ambiental de cada día y todo ello es un gran grupo de irritantes para nuestra piel sensible.

En condiciones de humedad y altas temperaturas también pueden proliferar hongos que irritan la piel y mucosas, generando cuadros de alergias cutáneas y respiratorias.

Si bien, las alergias más frecuentes son las de mucosas respiratoria y ocular, las dermatitis son de alta prevalencia, destacando la piel seca, prurito, eritema, descamación y costras (secundarias al rascado) de predominio en zonas expuestas, pliegues y áreas de contacto.

El eczema es la afección cutánea más común, en especial en niños. Afecta a uno de cada cinco lactantes, pero solo a uno de cada cincuenta adultos. Ahora, se cree que se debe a “permeabilidad” de la barrera cutánea, que hace que esta se reseque y sea proclive a la irritación e inflamación por muchos factores ambientales. Además, algunas personas con eczema tienen una sensibilidad alimentaria que puede empeorar los síntomas del eczema.

En casi la mitad de los pacientes con dermatitis atópica grave, la enfermedad se debe que han heredado un gen defectuoso en la piel llamado filagrina. A diferencia de lo que ocurre con la urticaria (ronchas), la picazón del eczema no es causada por una histamina por lo que los antihistamínicos, no controlan los síntomas. A menudo se asocia el eczema con asma, rinitis (fiebre de heno) o alergias alimentarias.

Esta secuencia progresiva se llama “atópia”.

En su naturaleza de proceso no contagioso pero molesto y en ocasiones doloroso, la dermatitis atópica cursa normalmente en 2 fases: una fase inactiva en la que la piel es muy seca, irritable y escamosa, teniendo que ser hidratada diariamente, y una fase activa (o “brote”) en la que la piel tiene que ser tratada con medicaciones tópicas para calmar la inflamación y aliviar el picor.

Como medidas generales, se deben evitar todos aquellos agentes conocidos que pueden desencadenar o empeorar los brotes de dermatitis atópica: ambientes con mucho polvo, moquetas, el contacto con la lana, los jabones alcalinos e irritantes, las temperaturas extremas.

Higiene e Hidratación Natural para pieles atópicas

Y, se deberá realizar una hidratación sistemática, resultando necesario aplicar de forma continuada cremas o lociones hidratantes en ambas fases.

Los productos de Carelia han sido testados en este tipo de pieles,  pudiendo asegurar  que son adecuados para el cuidado y protección de las pieles sensibles y atópicas de los más pequeños.

Dra. Montserrat Pérez  – Dermatóloga (Nº col 10630)

Clínica Dermatológica de Moragas - Carelia Petits