aceptar

Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar análisis de uso y de medición de nuestra web para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí. .

Consejos de la doctora: Conocer la piel del bebé 

La piel del bebé recién nacido es tierna e inmadura. Su sensibilidad es extrema debido a que carece de protección frente a los agentes externos una vez que, al lavarles o bañarles por primera vez, los bebés pierden la protección natural que les cubre en el útero materno.

Los niños nacen con una sustancia predominantemente grasa que tiene  varias funciones, entre otras la de proteger al niño de la deshidratación e incluso de las infecciones del ambiente que lo rodea, totalmente nuevo para él.

Muchos factores pueden contribuir a una piel seca y xerótica. Entre los factores externos hay que mencionar las agresiones climáticas, ambientales y químicas. Los ambientes secos, el frío, el viento y la humedad, así como el abuso de detergentes delipidantes pueden provocar la deshidratación de la piel, con la aparición de escamas, piel seca, etc.

Mantener la piel del bebé bien hidratada

En el baño o en la ducha hay que evitar el uso de jabones agresivos así como de esponjas u otros artilugios (guante de crin, manoplas, cepillos, etc.)  que puedan irritar la superficie cutánea.

No aplicar colonias ni perfumes directamente sobre la superficie corporal que pueden irritar y aumentar la sequedad de la piel.

La elección del gel o el champú para la ducha, es un acto al que se debería prestar más atención. A la hora de comprar alguno de estos productos, deberíamos conocer el pH del mismo y utilizar siempre líneas infantiles creadas especialmente para proteger y mimar la piel de bebé.

Es de suma importancia mantener la piel bien hidratada. Para ello se utilizarán lociones y/o leches hidratantes que tengan una acción emoliente, suavicen la piel y aumenten su elasticidad. No utilizar sustancias muy perfumadas, la piel del bebé tiene mayor capacidad de absorber sustancias del entorno.

La sequedad, puede causar picor e irritación.

Para el cuero cabelludo, se recomienda el uso de champús con base lavante.

Aconsejar a los padres o a la persona que cuide del bebé, que recorte bien sus uñas. En el vestido, hay que tener en cuenta que ciertas prendas de lana o fibras artificiales pueden aumentar el prurito de la piel del niño, sobre todo si este es atópico, así como el abrigo excesivo.

Y, como bien sabemos, la piel es el órgano más extenso del ser humano y mientras que en el caso de un adulto representa apenas el 3% de su peso, en un recién nacido comprende nada menos que el 13 % . Éste es sólo uno de los puntos de partida para determinar por qué es tan importante y necesario cuidar e hidratar la piel de los bebés.

Adicionalmente, existen factores determinantes que motivan a considerar la hidratación como un proceso indispensable en la vida diaria de los niños.

Los bebés pierden agua a través del sudor

En los primeros años un bebé no regula o controla adecuadamente el sudor, por lo tanto pierde “agua” en forma excesiva, más aún cuando hay sobreabrigo. Es por ello que se recomienda bañar al niño con frecuencia, de lo contrario pueden producirse erupciones o irritaciones especialmente en los meses de calor.

La piel del bebé no produce la grasa necesaria

A diferencia de los adultos, la piel del bebé presenta glándulas sebáceas incapaces de producir la grasa necesaria, lo que le provocará sequedad. Por ello, cuando al bañarlo se sienten zonas ásperas, enseguida se debe hidratar su piel con emolientes o cremas hidratantes.

El pH de la piel del bebé lo hace vulnerable a infecciones

Al nacer la piel de los bebés tiene un pH (grado de acidez o alcalinidad de la piel), prácticamente neutro de 6.5 que lo hace propenso a ser hábitat de “microbios”, pues le falta el grado de acidez necesaria (promedio 5.5) para protegerse de ellos.

Las zonas más propensas a sufrir sequedad e infecciones son las zonas de la espalda, los hombros, los codos, las rodillas, los pies y las manos. Además, no debemos olvidar que la piel que se encuentra detrás de las orejas es más propensa a descamarse debido a que es sumamente fina y delicada, por lo que hay que hidratarla con frecuencia.

Es necesario recordar que hay que limpiar diaria y cuidadosamente la piel del bebé y ponerle ropa de algodón directamente sobre la piel para evitar irritaciones.

Además de la piel debemos cuidar el pelo y las uñas del niño

En el neonato y en el lactante el cuero cabelludo no precisa de un cuidado especial ya que se produce una muda del pelo que se llama ‘efluvio felógeno del recién nacido’. Con ella se renueva el pelo completamente antes de instaurarse la muda en mosaico, típica del ser humano, que suele ocurrir en el primer año de vida.

Es importante no solamente el cuidado de la piel, sino también del pelo y de las uñas

Las uñas desde el principio de la vida las mantendremos cortas y limpias, sobre todo en el recién nacido, así evitaremos autoarañazos y contaminaciones o sobreinfecciones.

Y, no se debe olvidar que los comportamientos adquiridos en la infancia tienden a perdurar a lo largo de la vida.

Dra. Montserrat Pérez  – Dermatóloga (Nº col 10630)

Clínica Dermatológica de Moragas - Carelia Petits